Blefaroplastía
En la búsqueda persistente de la belleza existen técnicas originales y pequeños trucos que logran ayudar a lograr resultados importantes en el mejoramiento de la piel, el cabello y la hermosura en general.
Pero hay otros casos en los que el paso del tiempo aplica medidas más “esenciales”, como es el caso de arrugas profundas, engrosamiento de labios o implantes mamarios, en los que sólo una cirugía logra brindar los resultados que se desean. Esto es lo que ocurre cuando los párpados brillan “caídos” (puede ser una exclusiva propia del rostro desde el nacimiento) o bien cuando se “caen” por efecto del tiempo, dando lugar a las miradas “tristes” y un semblante de mayor edad de la real.

La cirugía estética brinda para estos casos una técnica llamada “blefaroplastía” y consiste en una incisión en el doblez natural de los párpados superiores, o bien justo debajo de las pestañas en el caso de los párpados inferiores.
Una de las primacías más primordiales de la blefaroplastía es que no deja cicatrices externas y su ejecución demanda dos horas como máximo. Durante la intervención se aísla la grasa de la zona y se extirpan los excedentes dérmicos.
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