La lepra y su tratamiento médico

La lepra, también conocida como enfermedad de Hansen es una enfermedad de las más antiguas conocidas por el hombre. El primer registro escrito de esta enfermedad tiene fecha aproximada del año 600 aC y fue conocida por las antiguas civilizaciones de India, China y Egipto.

 La lepra y su tratamiento médico

La enfermedad de Hansen es una enfermedad crónica causada por la bacteria Mycobacterium leprae y se caracteriza por la desfiguración de la piel y las extremidades, daño neurológico y debilidad progresiva.

No está claro exactamente cómo se contrae la enfermedad. La teoría más aceptada es que la enfermedad se transmite a través de gotitas provenientes de la nariz y la boca durante el contacto cercano y frecuente con casos no tratados. Se cree que el microbio entrar en el cuerpo a través del sistema respiratorio o la piel. La transmisión por insectos no ha sido descartada.

La enfermedad es muy contagiosa, ya que es fácil su transmisión y más del 90% de la población humana es resistente a las bacterias. La lepra tiene un período de incubación largo y puede tardar 20 años en hacer aparición de los síntomas. Esto complica la determinación de la ubicación y el momento de la infección. Los niños son más susceptibles a contraer la enfermedad y a desarrollar los síntomas más rápidamente.

Las manifestaciones clínicas de la lepra

Se conocen cuatro formas clínicas de la enfermedad que reflejan la respuesta inmune del individuo para bacterias:

- La lepra tuberculoide

Se caracteriza por una erupción hipopigmentada (blanca) y aplanada. Esta erupción puede estar formada por varias zonas. Estas zonas son insensibles al tacto, ya que los nervios están dañados, pero puede haber una inflamación de los nervios en la periferia.

- La lepra lepromatosa

Es la forma más grave de la enfermedad y aparecen en diversas erupciones cutáneas y nódulos pequeños, la cara, las manos y los pies pueden sufrir lesiones que conducen al endurecimiento de la piel.

- La lepra limítrofe o dimorfa

Esta forma de la enfermedad es inestable y la persona presenta lesiones y tuberlulóide y lepromatosa, o mejor dicho ambas formas, la condición del paciente puede llegar a ser mejorar que la tuberculoide pero empeora y evoluciona a la forma lepromatosa.

- La lepra indeterminada

Caracterizada en las lesiones tempranas que por lo general consisten en, o ligeramente puntos rojizos y brillantes en la piel, pero en la mayoría de los casos, la enfermedad no progresa.

La lepra también se clasifica por muchos expertos de acuerdo con los frotis para la identificación de bacilos resistentes a los ácidos del alcohol.

Si la prueba es positiva se clasifican como lepra multibacilar (lepromatosa) y, en caso negativo, se clasifica como lepra paucibacilar (tuberculoide). Esta clasificación también se puede realizar mediante la observación del número de lesiones en la piel.

Si sólo hay una lesión es lepra paucibacilar de una lesión a cinco lesiones se clasifican como lepra paucibacilar y más de cinco lesiones es la lepra multibacilar.

Estos datos son proporcionados por la OMS para las zonas donde no es posible realizar frotis, sin embargo, se ha informado de un caso de lepra en Nepal del tipo multibacilar que es una lesión única. En general, en la fase temprana de la enfermedad en la que el paciente tiene síntomas similares a la lepra y algunos indeterminados cambios su sensibilidad.

Con la evolución de la enfermedad y los nervios de la piel afectados, las lesiones cutáneas tienen una menor sensibilidad al tacto, calor o dolor y tardan mucho tiempo en sanar. Debido a las lesiones de los nervios periféricos se puede disminuir o completar la pérdida de sensibilidad en las manos, brazos, pies y piernas. El paciente también puede experimentar debilidad muscular y congestión nasal. Sin tratamiento, la enfermedad progresa y el daño de la piel y la mutilación de miembros puede ser permanente y los ojos se ven afectados también.

Diagnóstico de la lepra

En muchos casos, el diagnóstico se realiza mediante la observación de los síntomas. En áreas endémicas la persona es diagnosticada con lesiones de la piel presentes con disminución de la sensibilidad o el endurecimiento de los nervios o por la pérdida de sensibilidad.

 Tratamiento de la enfermedad

La lepra es una enfermedad curable, y si se da tratamiento temprano de la enfermedad, el paciente no sufre lesiones deformantes. La duración y el tipo de tratamiento dependen del tipo de lepra que tenga el paciente.

La OMS recomienda el uso de una terapia de combinación de fármacos dapsona, rifampicina y clofazimina. Esta terapia es altamente curativa tanto como en la lepra paucibacilar, así como en la lepra multibacilar.

Además de curar al paciente, se interrumpe la terapia del ciclo de transmisión, por lo tanto, el paciente ya no es ente contagioso antes de tomar la primera dosis. Para evitar mayores daños los pacientes deben proteger sus ojos con gafas de sol y sombreros. Para las manos deben usar guantes, utilizar siempre guantes para horno o protección alguna al manejar algunas cosas calientes y manijas de puertas con revestimiento de goma.

Para proteger los pies deben usar zapatos cómodos, con Velcro en lugar de cordones, y cuando deban sentarse en un sillón poner siempre un paño antes de sentarse. También deben utilizar las herramientas modificadas para trabajar con las manos y evitar quemarse en días soleados la piel y en el fuego.

Prevención

Como aún se desconoce como la enfermedad es transmitida, la única manera de evitarla, es evitando el contacto físico con los pacientes no sometidos a tratamiento.

 Los factores de riesgo y el impacto de la lepra

A pesar de no tener mucho impacto sobre la economía y el desarrollo de las zonas afectadas, como otras enfermedades con mayor mortalidad, la lepra sigue siendo una de las enfermedades más temidas de la humanidad.

Este es el ostracismo del paciente y de sus familiares y la creencia de que todavía existe, de que  la enfermedad es una maldición. Mucha gente todavía piensa que la enfermedad es altamente contagiosa y que siempre lleva a la mutilación de miembros.

Estas ideas todavía arraigadas debido a la larga presencia de la enfermedad en el curso de la historia de la humanidad, evitando que los pacientes tengan una vida plena, tanto social como económicamente. Además, la falta de tratamiento en ciertas áreas condena la pérdida de un miembro del cuerpo del paciente o a ser impendido por alguna ceguera asociada a la enfermedad.


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