La píldora del día después
El año pasado las pastillas anticonceptivas cumplieron 50 años de existencia, es decir, medio centenar de años de ser la gran aliada de las mujeres para protegerse de los embarazos no deseados, entre otras funciones relacionadas con el funcionamiento hormonal femenino.
Gracias a estas maravillosas pastillas, las mujeres tienen la posibilidad de disfrutar de una vida sexual segura sin tener que preocuparse por quedar embarazadas, pudiendo de esta manera planear su maternidad para el momento adecuado.
Por otro lado, cabe destacar que existe otra píldora de características similares que también ha marcado una gran diferencia tanto para las mujeres como para los hombres. Se trata de la píldora de emergencia, mejor conocida como la pastilla del día después, la cual jamás debe considerarse como anticonceptiva.
Esto es así porque se trata de un medicamento que debe ingerirse sólo en casos extremos, ya que de lo contrario puede resultar contraproducente para la salud de las personas. Por esta razón, la pastilla del día después nunca debe utilizarse de forma frecuente porque afecta de diversas maneras el organismo femenino, cambiando la ovulación (anulándola o retrazándola), provocando quistes ováricos, produciendo una gran retención de líquidos, causando dolores de cabeza y mamas e incluso puede anular la efectividad misma del método y revertir los efectos.
Lo ideal es valerse de este método sólo cuando es verdaderamente necesario (ya que necesariamente la pastilla de emergencia provoca desórdenes en la función natural de los ovarios), y posteriormente cuidarse con las píldoras anticonceptivas tradicionales para evitar pasar por esta situación más veces.
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