Los niños y las mudanzas
El proceso de la mudanza no sólo es complicado a nivel económico, laboral o temporal. También influye considerablemente en cuanto a los sentimientos, sobre todo en los niños. Si tiene hijos, le recomendamos que se tome con anticipación un tiempo como para comenzar a explicarles los motivos por los cuales ya no vivirán en el mismo lugar y no frecuentarán a las mismas personas.

Para los jovencitos las relaciones sociales son una piedra fundamental del crecimiento, y va a ser muy duro tener que cambiar de ciudad, de barrio, de colegio, de compañeros o amistades, según sea el caso.
Por más que se les explique correctamente el por qué de la mudanza, les llevará un tiempo adaptarse tanto al nuevo hogar como a no tener corrientemente a sus amiguitos de todos los días. Un buen método para que los chicos logren asimilar la situación más rápidamente es llevarlos frecuentemente a visitar a sus pequeños compañeros o amigos de la escuela, o tratar de mantener sus actividades extracurriculares, como la práctica de deportes en algún club con los niños que ya conocen.
En cuanto al hogar en sí, es probable que a los niños más pequeños, en edad de primer grado por ejemplo, les cueste dormir durante las primeras noches o experimenten situaciones de miedo y tristeza frente al nuevo entorno que los rodea. Trate de acompañarlos, de mostrarles que no hay nada que temer y que con el correr de los días las cosas se normalizarán. Una vez que vean que tienen el soporte de sus padres se les hará más sencilla la adaptación.
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